Crónicas de la frontera: «El infierno está en el monte Gurugú.»

Por : Richard Mateos 

Desde tiempos casi inmemoriales, las religiones han cimentado la creencia de que además del espacio físico de nuestro mundo, hay dos espacios no detectables por los sentidos: el cielo, que está arriba, y el infierno, que está abajo. Pues bien, para los cada vez menos inmigrantes que se esconden en el monte Gurugú a la espera de su oportunidad para saltar hacia Europa, el infierno se encuentra en ese lugar.

«El infierno» Con este sobrenombre, bautizan quienes allí se esconden al monte Gurugú, pero este espacio, es si cabe más infierno desde el aumento de las redadas de la gendarmería marroquí y de sus fuerzas auxiliares.

Sergi Cámara, documentalista que sube habitualmente al monte, autor del sonado documental “La última frontera” (2004), señala que jamás lo ha visto tan vigilado.

Antes se podía subir y bajar con relativa facilidad, ya que las redadas solían hacerse una vez por semana, pero ahora, las redadas se producen tres veces al día y es difícil acceder al lugar incluso para los periodistas.

Antes, quienes allí se escondían, podían reunirse para jugar al fútbol, y aunque fuera en un inmenso pedregal celebraban torneos entre las distintas comunidades. Ahora resultaría imposible, ya que además del acoso diario que sufren, se ven obligados a huir de los incendios que con demasiada frecuencia provocan las fuerzas auxiliares marroquíes, que los utilizan como método intimidatorio, y que además dejan sin pertenencias a quienes no son capturados.

«Prácticas habituales»

Si tenemos en cuenta, que esta versión, es además corroborada por ONGs comoProdein (la ONG melillense que trabaja por los derechos de los inmigrantes y de la infancia) y por cooperantes de las diversas organizaciones que trabajan desde el lado marroquí.

Acto de Denuncia en el CETI de Melilla. Foto: lemigrant

Y si al mismo tiempo, consideramos que estas ONGsdenuncian que además de los incendios, son habituales prácticas como palizas y vejaciones por parte de las fuerzas de seguridad de Marruecos durante las detenciones, no parece extraño que quienes se esconden en el Gurugú califiquen de infierno a este lugar.

«Los incendios»

Mientras quien escribe estas líneas se encontraba en la ciudad de Melilla (el pasado agosto) se produjeron dos incendios tremendamente virulentos, que requirieron de la intervención de medios aéreos para su extinción: uno de ellos, fue provocado los días 1 y 2 de agosto. El otro, el día 10 de agosto, siendo este último, observado desde la mayor parte de la ciudad de Melilla, según relataron los lugareños.

Sin embargo, llama la atención que, siendo el Gurugú el único paisaje de la ciudad de Melilla parte del mar, la mayoría de la prensa local, informó de los hechos como un suceso marginal, reseñable en unas pocas líneas: se informaba de ellos pero sin señalar sus posibles causas.

«El Silencio»

Llama la atención, además, el silencio mayoritario de la calle: ni se habla en los bares, ni en los parques, ni en las plazas; Por algo el refranero popular, dice que ojos que no ven, corazón que no siente.

imagesjjh Radio M (1)

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