En esta obra, Marta Tafalla pone de relieve el infortunio de los animales víctimas de los centros de investigación y desvela datos sorprendentes acerca de esta actividad.
El actual volumen de negocio implica un gran número de empresas directamente relacionadas con la experimentación, como los criaderos de animales y la fabricación de instrumental y dispositivos necesarios para llevar a cabo los ensayos, lo que a su vez favorece la incidencia política del sector, con normativas y leyes diseñadas para favorecer esta actividad. En los últimos tiempos han aparecido empresas que realizan las pruebas para centros de estudios. Es el caso de Vivotecnia, denunciada por la crueldad en la ejecución de los experimentos en sus instalaciones. Un caso más que pone sobre la mesa la cuestión de los sellos de presunto bienestar animal, algo imposible cuando se considera usar a seres sintientes en cualquier circunstancia.
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