PRESENTACIÓN DE LIBROS : Historia de la Malvarrosa – Antonio Sanchis Pallares .

se construye IDENTIDAD

´´ una   RADIO  llena de LETRAS… ´´

En alguna oportunidad mágica y enriquecedora , por los micrófonos de Radio Malva ha pasado la visita de prestigioso escritor Antonio Sanchis Pallares .

Hoy nos hacemos eco de la información que nos envía :

Un abrazo de Toni Sanchis 

+  INFO 

en RADIO MALVA

El 5 de Septiembre del 2010 , Radio Malva  recibía la visita de prestigioso escritor Antonio Sanchis Pallares , con quien recorrimos la historia de lucha de los barrios Maritimos de Valencia , como también nos detenemos en el dialogo sobre alguno de los personajes que a lo largo de su trayectoria de vida , Pallares conoció muy bien ,  que entre todos y todas contribuyeron a construir la identidad de un pasado que le da un sentido a este presente con el propósito de avizorar un futuro mas solidario , comprensivo y habitable para todos y todas

Un  libro  para no dejar pasar…….

Malva-rosa ha nacido de la conjunción del mar y de la huerta, como una prolongación del Cabanyal y de la huerta de la Carrasca, Alboraia y Benimaclet. Delimitada por las acequias de la Cadena y de Vera, Malva-rosa fue incluso hasta mediados del XIX una zona muy húmeda, prácticamente un marjal, de modo que hasta principios del siglo XX su avenida estaba recorrida en su totalidad por una acequia donde jugaban los niños y podían caer los carros que circulaban por ella. Indicio de su identificación con Benimaclet es el nombre de su parroquia de la Inmaculada de Vera, heredera de la típica ermita de Vera, ayudantía de Benimaclet.

Ese carácter húmedo e insalubre fue precisamente lo que originó su nombre. Con la idea de sanear la zona, un botánico francés, ayudante del director del Botánico, atisbó las inmejorables condiciones del terreno para su explotación agrícola. Aprovechando la puesta en marcha de la desamortización, compró 360.000 metros cuadrados, sembró en él varias especies de flores, como jazmines, rosas y, especialmente una especie de geranio al que bautizó como malva-rosa y convirtió prácticamente todo el barrio en propiedad particular suya, montando en 1865 un establecimiento de horticultura llamado precisamente Malva-rosa.

El resto monumental más antiguo de la Malva-rosa era el puente del moro sobre la acequia de Vera que, al perder su sentido utilitario, algún ayuntamiento negligente permitió que fuera desmontado y trasladado íntegramente al Paseo de Aragón de Alboraia.

El Asilo-Hospital de San Juan de Dios (hoy, Valencia al Mar) fue construido porque su cercanía al mar proporcionaba abundantes dosis de yodo para curar a los escrofulosos, igual que el Sanatorio Marítimo, concebido en principio como Casino de un gran conjunto residencial planificado por el arquitecto Francisco Mora.

Pero lo que definitivamente unió a la Malva-rosa con el Cabanyal fue la línea férrea que desde las canteras del Puig hasta el puerto transportaba la piedra de rodeno que se necesitaba para construir la escollera. Esta vía transcurría por la calle Cavite, que en sus orígenes se llamaba Vía Pedrera del Puig.

En 1902, y buscando una tranquila soledad, Blasco Ibáñez construyó aquí su chalet. Deambulando por la playa conoció a Sorolla, cuando ambos ya estaban empezando a cimentar su fama. Después de la guerra del 36 y hasta su deterioro debido a las sucesivas riadas de 1949 y 1957, el chalet se convirtió durante varios años en Escuela de Flechas Navales, de la Falange.

Antes que Manises, el campo de aviación de Valencia fue la Malva-rosa, en la extensión de playa que iba desde las Arenas hasta el chalet de Blasco. Ahí se iniciaron los primeros certámenes de aviación, nacidos sobre todo bajo la sombra de la Feria de Julio.

Con el estallido de la guerra cambió la vida en Malva-rosa: en los sanatorios, en la huerta, en la calle: represaliados, ejecutados, encarcelados. Las balas partieron en dos la existencia. Diego Martínez Barrio se alojó unos días en un chalet de la playa para controlar la situación. Al terminar la guerra, el Dr. Segura, un médico de derechas que había ejercido en el frente curando a las tropas republicanas, instaló una pequeña clínica como un preludio de los Ambulatorios. No hubo más remedio que apretarse el cinturón y vivir del estraperlo. Las riadas hicieron más desolado nuestro paisaje, que a duras penas fue cambiando de aspecto: construcción de los Bloques Rosa y de los bloques de Astilleros, huelgas en la Papelera hasta su cierre, inserción de la barriada en la fiesta de las fallas… Pero Malva-rosa no dejaba de ser un barrio marginal. Tuvieron que tomar cartas en el asunto las Asociaciones ciudadanas: primero la de Cabezas de Familia y luego la de Vecinos, que iban en tromba contra el Ayuntamiento y colaboraron en la formación de la Junta Democrática. Unidas todas las Asociaciones del Marítimo, consiguieron abortar el proyecto de una autopista por la playa y en su lugar levantar el Paseo Marítimo. Con la llegada de la democracia, la relación con los Ayuntamientos ya se basó en una distinta correlación de fuerzas. Desde entonces, Malva-rosa ha ido creciendo a otro ritmo, intentando sacudirse su marginalidad.

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